lunes, 30 de mayo de 2022

ROSARIO Á SAN JOSÉ PARA IMPLORAR SU PROTECCIÓN EN FAVOR DE LA IGLESIA UNIVERSAL

 Vaticano y la Iglesia Universal


V.  ¡Dios mío, venid en mi auxilio!

R. ¡Apresuraos, Señor, á socorrerme!

Gloria al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo, 
como era en principio, ahora y por siempre,
 por los siglos de los siglos.

Amén.

Oración

¡Oh beatísima Trinidad! os adoro, os amo, 
os alabo y os bendigo con todo mi corazón,
porque habéis escogido á San José
 para esposo de la Virgen Inmaculada, 
padre nutricio de Jesús y custodio fiel  de María. 
 Por los méritos é intercesión de este gran Santo, 
proteged á la Santa Iglesia y haced propias de su sublime vocación,
 santificad á los religiosos y preservad á la juventud 
y á todo el pueblo cristiano del contagio del vicio.

Se reza tres veces Gloria Patri

Gloria al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo, 
como era en principio, ahora y por siempre,
 por los siglos de los siglos.

Amén.

PRIMERA DECENA

Padre Nuestro que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación más libramos del mal.
Amén. 

Se dice diez veces la siguiente jaculatoria

Glorioso San José, á quién la Beatísima Trinidad confió á la Virgen Inmaculada, 

Rogad por la Santa Iglesia.

Al fin de cada decena se dice:

Bendita sea la adorable Trinidad, que eligió á San José para jefe de la Santa Familia,

 tesorero de sus bienes y dispensador de sus gracias.

SEGUNDA DECENA

Padre Nuestro que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación más libramos del mal.
Amén. 

Se dice diez veces la siguiente jaculatoria:

San José, apoyo y sostén de María, y consuelo de aquella que es el refugio de afligidos.

Proteged al Soberano Pontífice.

Al fin de cada decena se dice:

Bendita sea la adorable Trinidad, que eligió á San José para jefe de la Santa Familia,

 tesorero de sus bienes y dispensador de sus gracias.

TERCERA DECENA

Padre Nuestro que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación más libramos del mal.
Amén. 

Se dice diez veces la siguiente jaculatoria:

San José, ángel tutelar del Verbo encarnado y custodio fiel de la virginidad de María.

Rogad por el clero.

Al fin de cada decena se dice:

Bendita sea la adorable Trinidad, que eligió á San José para jefe de la Santa Familia,

 tesorero de sus bienes y dispensador de sus gracias.

CUARTA DECENA

Padre Nuestro que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación más libramos del mal.
Amén. 

Se dice diez veces la siguiente jaculatoria:

San José, primer adorador del Verbo encarnado 
en el inmaculado seno de María, tabernáculo vivo del Dios humanado,
-Interceded por los religiosos y vírgenes consagradas al Señor.

Al fin de cada decena se dice:

Bendita sea la adorable Trinidad, que eligió á San José para jefe de la Santa Familia,
 tesorero de sus bienes y dispensador de sus gracias.

QUINTA DECENA

Padre Nuestro que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación más libramos del mal.
Amén. 

Se dice diez veces la siguiente jaculatoria:

San José. amigo y modelo de las almas interiores, 
protector de las vírgenes y defensor de la inocencia,
-Rogad por la juventud y por todo el pueblo cristiano.

Al fin de cada decena se dice:

Bendita sea la adorable Trinidad, que eligió á San José para jefe de la Santa Familia,
 tesorero de sus bienes y dispensador de sus gracias.

Padre Nuestro

Padre Nuestro que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación más libramos del mal.
Amén. 

Avemaría

Dios te salve María, llena eres de gracia, 

el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres, 
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
 ruega por nosotros, pecadores,
 ahora y en la hora de nuestra muerte. 
Amén.

Gloria

Gloria al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo, 

como era en principio, ahora y por siempre,
 por los siglos de los siglos.

V. Rogad por nosotros, oh bienaventurado San José.

R. Para que seamos dignos de las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oración

¡Oh castísimo Esposo de María, y amable protector mío, Señor San José!
Me gozo al veros tan elevado en el cielo por vuestras heroicas virtudes.
Sed el protector de los padres y esposos, para que vivan en paz, 
y eduquen á sus hijos en el temor de Dios.
Dad a los sacerdotes las virtudes que corresponden á su estado, 
para tratar dignamente el cuerpo de Jesús sacramentado.
 Á los que viven en comunidad, 
inspiradles amor á la observancia religiosa.
  Á los moribundos asistidlos en aquel trance supremo, 
pues tuvisteis la dicha de morir en los brazos de Jesús y de María.  
Tended vuestra mano protectora á toda la Iglesia,
pues habéis sido declarado, por el Vicario de Cristo.
Patrono de la Iglesia Universal.
Y como librasteis al Hijo de Dios del furor de Herodes, 
librad á la Iglesia, esposa suya, del furor de los impíos, 
y alcanzad que se abrevien los días malos, y venga la serenidad y la paz.
Así sea.

Santísimo José, virginal esposo de la Madre de Dios y 
fidelísimo protector de todos vuestros devotos: 
os suplico me miréis  con ojos compasivos
 y me recibáis en el número de vuestros fieles esclavos. 
Alcanzadme la gracia de que mis acciones, 
palabras y pensamientos sean conforme á la voluntad divina.
Yo quiero honraros, serviros y amaros en toda mi vida, 
para que, mediante nuestra protección, 
consiga una dichosa muerte, 
después de la cual goce de vuestra compañía en la gloria.
Amén.





martes, 24 de mayo de 2022

ROSARIO DE SAN JOSÉ

  

ROSARIO EN HONOR A SAN JOSÉ

V.  ¡Dios mío, venid en mi auxilio!

R. ¡Apresuraos, Señor, á socorrerme!

Gloria al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo, 
como era en principio por los siglos de los siglos.

Amén.

Oración

¡Oh beatísima Trinidad! os adoro, os amo, 
os alabo y os bendigo con todo mi corazón,
porque habéis escogido á San José
 para esposo de la Virgen Inmaculada, 
padre nutricio de Jesús y custodio fiel  de María. 
 Por los méritos é intercesión de este gran Santo, 
proteged á la Santa Iglesia y haced propias de su sublime vocación,
 santificad á los religiosos y preservad á la juventud 
y á todo el pueblo cristiano del contagio del vicio.

Se reza tres veces Gloria Patri

Gloria al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo, 
como era en principio por los siglos de los siglos.

Amén


Primer decenario   Os suplico castísimo José, que os dignéis acompañarme ahora y en el momento de mi agonía, y asistidme con Jesús y María en aquel tremendo instante.  Amén.

1º. Por vuestro Santo Nacimiento, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

2ª. Por el voto de perpetua castidad que hicisteis a Dios, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

3º. Por la Santa vida que llevasteis todo el tiempo de vuestra juventud, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

4º. Por la elección que de Vos hizo el mismo Dios para esposo de la Virgen María, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

5º. Por el colmo de virtudes y gracias que recibisteis del Altísimo para hacernos digno esposo de la Santísima Virgen, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

6º. Por aquel felicísimo día de vuestro desposorio con la Virgen, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

7º. Por el gozo con que acompañasteis a vuestra esposa María yendo del templo de Jerusalén a la casa de Nazareth, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

8º. Por el gozo y gran consuelo que os causaba el ver aquella prudencia, humilde, pureza y demás virtudes de vuestra amada esposa, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

9º. Por la pena que os causo la ausencia de vuestra castísima esposa en el tiempo que permaneció asistiendo a su prima Santa Isabel, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

10º. Por el gozo y alegría que tuvisteis al ver ya en vuestra casa a vuestra esposa María, después de la visita a Santa Isabel, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte. Amén.

Salve, José, varón justo, con Vos está el Señor, y sois el más dichoso de los hombres por haber alimentado, conducido y guardado de la Virgen María y al fruto celestial de su vientre, Jesús.

San José, esposo virginal de la Madre de Dios, y llamado padre de Jesús, rogad por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Segundo decenario Os suplico castísimo José, que os dignéis acompañarme ahora y en el momento de mi agonía, y asistidme con Jesús y María en aquel tremendo instante.  Amén.

1º. Por el gozo y alegría con que os ocupáis en vuestro oficio de carpintero para sustentar a la Reina del cielo, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

2º.  Por la turbación que os causó al ver en cinta a vuestra purísima esposa, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

3º. Por el gozo que tuvisteis cuando el ángel os revelo el misterio de la Encarnación, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

4º. Por aquella aflicción y tristeza que tuvisteis por la orden de Cesar Augusto, que os obligo a emprender el camino de Belén, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte

5º.  Por aquella prontitud con que emprendisteis el viaje de Nazaret a Belén con vuestra esposa María, para dar cumplimiento al edicto del emperador, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

6º. Por las penalidades y molestias que padecisteis en este viaje, siendo despedido de las posadas, donde quizás os miraban como a gente vil y despreciable, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte

7º. Por el dolor y la amargura que padecisteis en la ciudad de Belén, cuando, siendo ya de noche, y en el rigor del invierno, la hubisteis de abandonar con vuestra amada esposa, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

8º.  Por el consuelo que tuvisteis al ver que estaba desocupada y sola la cueva o portal de Belén, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

9º. Por el gozo y alegría que sentisteis al ver ya nacido al Niño Dios en los brazos de la Madre Virgen, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

10º. Por el dolor que tuvisteis viendo al Niño Dios recién nacido en tanta desnudez y pobreza, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte. Amén.

Salve, José, varón justo, con Vos está el Señor, y sois el más dichoso de los hombres por haber alimentado, conducido y guardado de la Virgen María y al fruto celestial de su vientre, Jesús.

San José, esposo virginal de la Madre de Dios, y llamado padre de Jesús, rogad por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Tercer decenario   Os suplico castísimo José, que os dignéis acompañarme ahora y en el momento de mi agonía, y asistidme con Jesús y María en aquel tremendo instante.  Amén.

1º. Por el gozo y alegría que recibisteis al ver que los pastores vinieron al portal de Belén á conocer y adorar al Niño Dios, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

2º. Por el dolor que tuvisteis en la circuncisión del Niño, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

3º. Por el gozo y alegría que tuvisteis al saber que el Niño debía llamarse Jesús, que significa Salvador, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

4º. Por el gozo y alegría que sentisteis al ver entrar en el portal a los tres santos Reyes para adorar el Niño Dios y ofrecerles dones, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

5º. Por los misterios que se obraron en el portal santo de Belén en los días que en el permanecisteis, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

6º. Por aquella jornada, que hicisteis a Jerusalén con vuestra esposa presentasteis al Niño Dios en el templo, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

7º. Por el gran gozo que tuvisteis cuando con vuestra amada esposa presentasteis al Niño Dios, en el templo, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

8º. Por el dolor que sentisteis al oír profetizar a Simeón los trabajos del Hijo y el cuchillo de dolor que había de atravesar el corazón de la Madre, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

9º. Por el gozo y alegría, que tuvisteis al oír de Simeón que aquel Niño sería el remedio, salud y resurrección de muchos, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

10º.  Por aquellos días que estuvisteis en Jerusalén con vuestra esposa María y el Niño Dios, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

Salve, José, varón justo, con Vos está el Señor, y sois el más dichoso de los hombres por haber alimentado, conducido y guardado de la Virgen María y al fruto celestial de su vientre, Jesús.

San José, esposo virginal de la Madre de Dios, y llamado padre de Jesús, rogad por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Cuarto decenario   Os suplico castísimo José, que os dignéis acompañarme ahora y en el momento de mi agonía, y asistidme con Jesús y María en aquel tremendo instante.  Amén.

1º. Por aquellas aflicción y pena con que despertasteis del sueño, cuando el ángel os dijo que huyeseis con el Niño y su Madre a Egipto, porque Herodes buscaría a aquel para quitarle la vida, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

2º. Por aquel compasivo dolor que atravesó vuestra alma al partir tan aprisa con vuestra Santa Familia para Egipto, encubiertos por el silencio y obscuridad de la noche, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

3º. Por los trabajos que padecisteis cuando entrasteis con el Niño Dios y su santísima Madre en aquellos desiertos arenosos y despoblados, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

4º. Por el gozo y alegría que tuvisteis cuando al entrar el Niño Dios y su santísima Madre en Egipto cayeron los ídolos y los altares del paganismo, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

5º. Por el dolor que padecisteis al saber la crueldad que Herodes usó, matando á niños inocentes de Belén y toda su comarca, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

6º. Por aquella extremada pobreza que tuvisteis en Egipto después que tomasteis asiento en la ciudad de Heliópolis, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

7º. Por el gozo y consuelo que sentisteis cuando tomabais en vuestros brazos al Niño Dios, para alivio de vuestro trabajos y cansancios, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

8º. Por el gozo y alegría que tuvisteis al oír las primeras palabras que pronunció el Niño Dios, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

9º. Por el gozo y alegría que os causaba el Niño Dios, al verle andar por sí mismo, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

10º. Por el gran gozo que os causaba el mirar la rara hermosura del Niño Jesús, Acordaos de mí ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

Salve, José, varón justo, con Vos está el Señor, y sois el más dichoso de los hombres por haber alimentado, conducido y guardado de la Virgen María y al fruto celestial de su vientre, Jesús.

San José, esposo virginal de la Madre de Dios, y llamado padre de Jesús, rogad por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Quinto decenario Os suplico castísimo José, que os dignéis acompañarme ahora y en el momento de mi agonía, y asistidme con Jesús y María en aquel tremendo instante.  Amén.

 1º. Por el gozo y alegría que sentisteis al ordenarlos el ángel que con Jesús y María regresaseis de Egipto para la tierra de Israel, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

2º. Por los trabajos que padecisteis este regreso tan penoso y dilatado, caminando con el Niño Dios y su santísima Madre por desiertos y arenales, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

3º. Por el dolor que tuvisteis al oír que en Judea reinaba Arquelao, hijo de Herodes, perseguidor de Jesús, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

4º. Por el gozo y alegría que tuvisteis al recibir del cielo la orden de habitar en Nazaret con Jesús y María, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

5º. Por el gozo y gran alegría con que tuvisteis viéndoos ya con Jesús y María en vuestra casa de Nazaret, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

6º. Por aquellas peregrinaciones que, por cumplir la ley de Moisés, hacíais de Nazaret a Jerusalén con Jesús y María, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

7º. Por el dolor y la amargura que padecisteis cuando en una de estas jornadas tuvisteis tres días perdido al Niño Jesús, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

8º. Por el gozo y alegría que tuvisteis cuando hallasteis al Niño Dios en el templo discutiendo con los doctores, y cuando, vuelto con Vos á Nazaret, os estaba obediente y sujeto, como su fuese verdadero hijo vuestro, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

9º. Por las enfermedades y dolores que padecisteis en los últimos años de vuestra santa vida, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

10º. Por la preciosa y felicísima muerte que tuvisteis, consolado y recreado con la presencia de Jesús y María, Acordaos de mí, ¡Oh, Castísimo José! En la hora de mi muerte.

Salve, José, varón justo, con Vos está el Señor, y sois el más dichoso de los hombres por haber alimentado, conducido y guardado de la Virgen María y al fruto celestial de su vientre, Jesús.

San José, esposo virginal de la Madre de Dios, y llamado padre de Jesús, rogad por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Oración

Dulcísimo padre y abogado mío Señor San José, bien conozco que soy digno de que mis ruegos y peticiones sean oídas y despachadas favorablemente por vuestra purísima Esposa y vuestro preciosísimo Hijo.  Por esto, confiado en vuestros poderosísimos merecimientos, y en el gran valimiento que gozáis en el cielo por vuestra altísima dignidad, desde este instante para toda mi vida y para la hora de mi muerte os escojo por mi especialísimo abogado.  En vuestras manos pongo, y por ellas ofrezco a Jesús y a María, mi vida y mi muerte, mi cuerpo y mi alma, mis pensamientos, mis palabras, mis obras y todas mis necesidades espirituales y temporales.  Amén.

Letanías de San José

Señor, -tened piedad de nosotros.

Cristo, -Jesús, apiadaos de nosotros.

Señor, - tened misericordia de nosotros.

Cristo Jesús, -Oídnos.

Cristo Jesús, -Escuchadnos.

Dios Padre Celestial, -Tened misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del Mundo, - Tened misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo, - Tened misericordia de nosotros.

Santa Trinidad, que sois un solo Dios, -- Tened misericordia de nosotros.

Santa María, -Rogad por Nosotros.

San José, esposo de María, Rogad por Nosotros.

San José, tutor y padre putativo de Jesús, -Rogad por Nosotros

San José, custodio de la virginidad de María, -Rogad por Nosotros

San José, jefe de la Santa Familia, Rogad por Nosotros

San José, siervo prudente y fiel, Rogad por Nosotros

San José, lleno de los dones del Espíritu Santo, -Rogad por Nosotros

San José, ángel de la pureza, -Rogad por Nosotros

San José, perfecto en la humildad, Rogad por Nosotros

San José, ardiente en la caridad, Rogad por Nosotros

San José, modelos de los contemplativos, -Rogad por Nosotros

San José, ejemplar de los atribulados, Rogad por Nosotros

San José, dechado de silencio, Rogad por Nosotros

San José, regla viva de prudencia, Rogad por Nosotros

San José, patrono de la vida interior, Rogad por Nosotros

San José, varón según el Corazón de Dios, -Rogad por Nosotros

San José, Abel en la inocencia, Rogad por Nosotros

San José, Moisés en la mansedumbre, Rogad por Nosotros

San José, Isaac en la obediencia, Rogad por Nosotros

San José, Abrahán en la fe, Rogad por Nosotros

San José, aventajado sobre los Profetas en la esperanza, -Rogad por Nosotros

San José, serafín en el amor, Rogad por Nosotros

San José, consuelo de nuestras penas, Rogad por Nosotros

San José, recurso de los necesitados, Rogad por Nosotros

San José, protector de vuestros devotos, Rogad por Nosotros

San José, amparo de los moribundos, Rogad por Nosotros

San José, abogado nuestro delante de Jesús, -Rogad por Nosotros

San José, objeto de la complacencia de todo un Dios, ---Rogad por Nosotros

San José, que viajasteis a Belén con vuestra esposa María, ---Rogad por Nosotros

San José, que visteis a Jesús nacido y recostado en el pesebre, -Rogad por Nosotros

San José, que tuvisteis la dicha de tenerlo en tus brazos, -Rogad por Nosotros

San José, que os alegrasteis viéndolo adorar por los pastores, -Rogad por Nosotros

San José, que gozoso lo visteis adorado por los Reyes, ---Rogad por Nosotros

San José, que con dolor visteis a Jesús desarmar su sangre en la circuncisión, ---Rogad por Nosotros

San José, que con María presentasteis a Jesús en el templo, ---Rogad por Nosotros

San José, que oísteis la profecía de Simón, ---Rogad por Nosotros

San José, que huisteis a Egipto para salvar a Jesús recién nacido, -Rogad por Nosotros

San José, que regresasteis a Nazaret, con Jesús y María, --Rogad por Nosotros

San José, afligido por tres días con la perdida de Jesús, -Rogad por Nosotros

San José, alegre hallándole entre los doctores, -Rogad por Nosotros

San José, que con vuestro sudor alimentasteis al mismo Dios, -Rogad por Nosotros

San José, a quien se sujetó el Rey de los reyes, ---Rogad por Nosotros

San José, que tuvisteis la dicha de expirar en brazos de Jesús y María, ---Rogad por Nosotros

San José, protector de la Iglesia, ---Rogad por Nosotros

José Santo, ---Oídnos y escuchadnos.

Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo, ---tened misericordia de nosotros.

Esposo castísimo de la Madre de Dios y Madre Virgen

Rogad por nosotros en vida y sobre todo en nuestra muerte


Oración

 ¡Oh, Dios, que por una providencia inefable os dignasteis escoger a San José por esposa de Vuestra Santísima Madre! Haced que merezcamos tener por intercesor en los cielos al que veneramos por nuestro protector en la tierra. Que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

 

Aceite de San José

  La devoción al aceite de San José tiene sus raíces en la tradición católica, especialmente a través de figuras como San Andrés Bessette. S...