domingo, 31 de diciembre de 2023

A LOS DEVOTOS DE SAN JOSÉ

 



    Es innegable que ¨el infierno hace cada día nuevas conquistas; las almas se pierden y caen en el abismo, como caen en invierno los copos de nieve, y las hojas de los árboles en otoño.  El mundo arrastra a la muchedumbre con seductores halagos; cunden como contagio las máximas perversas; el interés es casi el único resorte de las acciones humanas; todo lo inundan el fraude y el engaño; una sed frenética de placeres impuros consume pa todos los estados y edades, y, para colmo de desdichas, el respeto humano domina y tiraniza hasta á los mismos buenos.  ¡ Ay! ¡ a que abismo de males nos precipitan la irreligión y el libertinaje de nuestros días!
    He aquí la pintura ligera, pero fiel, del siglo que vivimos,  Tentaciones, lazos y peligros nos rodean incesantemente; las tinieblas del error y del pecado se condensan más día en día; y la sociedad, rechazando á Dios que es su espíritu de vida y fortaleza, se precipita en el más espantoso abismo.  Para preservarnos, pues, de tanto mal, se os presenta á vosotras, almas predilectas del Patriarca Señor San José, este devocionario como tabla de salvación, puerto de seguridad y preservativo eficaz contra tata peste del infierno, que tales estragos causa en el mundo.  Haced con fidelidad, recogimiento y fervor las meditaciones, prácticas y ejercicio  de este librito (blogspot), y os haréis merecedoras del poderoso  y eficaz patrocinio del Santo Patriarca.  Esforzaos, cuanto lo permita la debilidad de nuestra naturaleza, en copiar vuestros corazones las sublimes virtudes de San José, y dad entre éstas una especial preferencia a la castidad (no ser promiscuo, a cambiar de pareja como si fuera un par de medias), humildad, resignación y paciencia.  Amad sinceramente a San José, y él será vuestro amparo en toda necesidad y peligro.  En los trabajos y miserias inevitables en este nuestro destierro, San José os alcanzará la resignación y paciencia, que hagan fructuosos y meritorios vuestro padecimientos.
    Y en fin, San José, os alcanzará, en pago de vuestra fiel y tierna devoción, la gracia especial de un verdadero y ardiente amor á Jesús y á María, por el cual os haréis dignos de una dichosa muerte y de la recompensa eterna, que el Señor os tiene prometida.


Saludo a San José

 



 Te saludo, José, tú quien la Gracia Divina ha colmado,

tú en cuyos brazos el Salvador descansó,

 y bajo cuyos ojos creció. 

Tú estás bendito entre todos los hombres y Jesús, 

el Niño Divino de tu virginal Esposa, está bendito.

San José, dado como padre al Hijo de Dios,

ruega por nosotros en nuestras preocupaciones familiares,

de salud y de trabajo, hasta nuestros últimos días,

y dígnate socorrernos en la hora de nuestra muerte.

Amén

Letanías 

Te saludo José, imagen de Dios Padre.

Te saludo José, padre de Dios Hijo.

Te saludo José, santuario del Espíritu Santo.

Te saludo José, predilecto de la Santísima Trinidad.

Te saludo José, coaditor fidelísimo del buen consejo

Te saludo José, dignísimo esposo de la Virgen María.

Te saludo José, padre de todos los fieles.

Te saludo José, guardián de todos los que han elegido la santa virginidad.

Te saludo José, fiel observador del silencio sagrado.

Te saludo José, amante de la santa pobreza.

Te saludo José, modelo de dulzura y paciencia.

Te saludo José, espejo de humildad y obediencia.

Eres el bendito de todos los hombres.

Y bendito sean tus ojos que han visto lo que viste.

Y bendito sean tus oídos que han escuchado lo que escuchaste.

Y bendito sean tus manos que han tocado al Verbo hecho Carne.

Y bendito sean tus brazos que han llevado a Aquel que lleva todas las cosas.

Y bendito sea tu pecho sobre el cual el Hijo de Dios descansó dulcemente.

Y bendito sea tu corazón encendido por El con el más ardiente amor.

Y bendito sea el Padre Eterno que te eligió.

Y bendito sea el Hijo  que te amó. 

Y bendito sea el Espíritu Santo que te santificó.

Y bendito sea María, tu Esposa, que te ha amado como a un esposo y a un hermano.

Y bendito el Ángel que te sirvió de guardián.

Y benditos sean para siempre todos aquellos que te aman y te bendicen.

Amén.


Aceite de San José

  La devoción al aceite de San José tiene sus raíces en la tradición católica, especialmente a través de figuras como San Andrés Bessette. S...