domingo, 18 de febrero de 2024

LOS SIETE PRINCIPALES DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ

 



Sé devoto del Santo Patriarca y recuerda el grande poder que tiene en el cielo.  De él dice Santa Teresa: ¨No recuerdo haberle pedido cosa alguna que no me la haya concedido¨. 

Se le invoca especialmente como protector de la pureza, maestro de la vida espiritual y abogado de la buena muerte.

    Invoquémosle siempre, ya que es Patrón de la Iglesia Universal.

Los Siete Domingos de San José

1

Glorioso San José, Esposo purísimo de María Santísima!
A la manera que fue grande la angustia y  el dolor de vuestro corazón
en la duda de abandonar a vuestra purísima Esposa, así fue inexplicable
la alegría cuando os fue revelado por el Angel el Misterio soberano de la Redención.  
Por este dolor y gozo os rogamos nos consoléis en las angustias de nuestra última hora y nos concedáis una santa muerte, después de haber vivido una vida semejante a la vuestra en medio de Jesús y de María.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

2
¡Felicísimo Patriarca San José elegido para cumplir los oficios de Padre cerca del Verbo Humanado! Grande fue vuestro dolor al ver nacido a Jesús en tan extremada pobreza, el cual súbitamente se trocó en júbilo celestial al oír las angélicas armonías y contemplar el resplandor de tan luminosa noche.

Por este dolor y gozo os suplicamos nos alcancéis la gracia de que, después de haber seguido vuestro camino aquí en la tierra, podamos oír las armonías angelicales y gozar la vista de la gloria celestial.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

3
¡Glorioso San José, ejecutor obedientísimo de la Ley de Dios!  La Sangre preciosísima que en la Circuncisión derramó el divino Redentor os traspasó el corazón; pero el Nombre de Jesús, que le fue impuesto, lo llenó de consuelo.

Por este dolor y gozo os rogamos que nos obtengáis la gracia de que, quitando de nuestro corazón todo vicio en la vida, tengamos la dicha de morir con el Santísimo Nombre de Jesús en los labios  y en corazón.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

4
¡Fidelísimo San José que tan gran parte tuvisteis en los misterios de nuestra Redención! Grande dolor sentisteis al saber por la profecía de Simeón que Jesús y María estaban destinados a padecer; más este dolor se convirtió en gozo al saber que los padecimientos de Jesús y María habían de ser ocasión de la salvación de innumerables almas.  

Por este dolor y gozo os rogamos que seamos del número de aquéllos que, por los méritos de Jesús y de María, han de resucitar gloriosamente.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

5

¡ Vigilantísimo San José, Custodio y familiar íntimo del Hijo de Dios encarnado! Cuán grande fue vuestro sufrimiento para alimentar y servir al Hijo del Altísimo, sobre todo en la huida a Egipto, otro tanto fue grande vuestro contento y alegría, de tener siempre en vuestra compañía al mismo Dios y ver como caían en tierra los ídolos de los egipcios.

Por este dolor y gozo os rogamos que nos alcancéis la gracia de que, teniendo lejos de nosotros el tirano infernal, mediante la huida de las ocasiones, caiga de nuestro corazón todo ídolo de terrenas aficiones, y, ocupados totalmente en el servicio de Jesús y de María, vivamos solamente por ellos y tengamos y una muerte feliz.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

6

¡Oh ángel de la tierra, glorioso San José, que visteis con admiración sujeto a vuestras órdenes al Rey del Cielo! si fue turbada vuestra satisfacción al regresar de Egipto por el miedo de Arquelao, al ser asegurado por el Angel, vivisteis tranquilo con Jesús y María en Nazaret.

Por este dolor y gozo alcanzadnos la gracia de vernos libres de temores nocivos, gozando de la paz de conciencia, vivamos seguros con Jesús y María y muramos en su compañía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

7
¡Oh glorioso San José, ejemplar de toda santidad!  Grande fue vuestro dolor al perder sin culpa al Niño Jesús, debiendo buscarle con gran pena por espacio de tres días; pero mayor fue vuestro gozo cuando al cabo de ellos lo hallasteis en el tiempo de medio de los Doctores.

Por este dolor y gozo os suplicamos nos alcancéis la gracia de no perder jamás de Jesús por el pecado mortal; mas si, desgraciadamente, lo perdiésemos, que lo busquemos con gran dolor para vivir siempre en su amistad hasta que con Vos logremos gozar de El en la gloria y cantar allí eternamente sus divinas misericordias.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Antifona

El mismo Jesús, al comenzar los treinta años de su edad, era tenido por hijo de José.

V. Rogad por nosotros, José.

R. Para que seamos dignos de   las promesas de Cristo.

Oración

Oh Dios, que en vuestra inefable providencia os dignasteis elegir al bienaventurado San José para Esposo de vuestra Santísima Madre! Os pedimos nos concedáis que, pues le honramos como protector nuestro en la tierra, merezcamos tenerle por intercesor en los cielos, donde vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

Oración del Papa Leon XIII para implorar su auxilio en todas las necesidades

A vos bienaventurado José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio.

Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido y por el paterno amor on que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que, con su sangre, adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.

Proteged, oh providentísimo Custodio de la Divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asistidnos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús de inminente peligro de la vida, así ahora defended la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y de cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio, para que a ejemplo vuestro y sostenido por vuestro auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir, y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.

Aceite de San José

  La devoción al aceite de San José tiene sus raíces en la tradición católica, especialmente a través de figuras como San Andrés Bessette. S...