V. ¡Dios mío, venid en mi auxilio!
R. ¡Apresuraos, Señor, á socorrerme!
Gloria al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo,
como era en principio, ahora y por siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Oración
¡Oh beatísima Trinidad! os adoro, os amo,
os alabo y os bendigo con todo mi corazón,
porque habéis escogido á San José
para esposo de la Virgen Inmaculada,
padre nutricio de Jesús y custodio fiel de María.
Por los méritos é intercesión de este gran Santo,
proteged á la Santa Iglesia y haced propias de su sublime vocación,
santificad á los religiosos y preservad á la juventud
y á todo el pueblo cristiano del contagio del vicio.
Se reza tres veces Gloria Patri
Gloria al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo,
como era en principio, ahora y por siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
PRIMERA DECENA
Padre Nuestro que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación más libramos del mal.
Amén.
Se dice diez veces la siguiente jaculatoria
Glorioso San José, á quién la Beatísima Trinidad confió á la Virgen Inmaculada,
Rogad por la Santa Iglesia.
Al fin de cada decena se dice:
Bendita sea la adorable Trinidad, que eligió á San José para jefe de la Santa Familia,
tesorero de sus bienes y dispensador de sus gracias.
SEGUNDA DECENA
Padre Nuestro que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación más libramos del mal.
Amén.
Se dice diez veces la siguiente jaculatoria:
San José, apoyo y sostén de María, y consuelo de aquella que es el refugio de afligidos.
Proteged al Soberano Pontífice.
Al fin de cada decena se dice:
Bendita sea la adorable Trinidad, que eligió á San José para jefe de la Santa Familia,
tesorero de sus bienes y dispensador de sus gracias.
TERCERA DECENA
Padre Nuestro que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación más libramos del mal.
Amén.
Se dice diez veces la siguiente jaculatoria:
San José, ángel tutelar del Verbo encarnado y custodio fiel de la virginidad de María.
Rogad por el clero.
Al fin de cada decena se dice:
Bendita sea la adorable Trinidad, que eligió á San José para jefe de la Santa Familia,
tesorero de sus bienes y dispensador de sus gracias.
CUARTA DECENA
Padre Nuestro que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación más libramos del mal.
Amén.
Se dice diez veces la siguiente jaculatoria:
San José, primer adorador del Verbo encarnado
en el inmaculado seno de María, tabernáculo vivo del Dios humanado,
-Interceded por los religiosos y vírgenes consagradas al Señor.
Al fin de cada decena se dice:
Bendita sea la adorable Trinidad, que eligió á San José para jefe de la Santa Familia,
tesorero de sus bienes y dispensador de sus gracias.
QUINTA DECENA
Padre Nuestro que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación más libramos del mal.
Amén.
Se dice diez veces la siguiente jaculatoria:
San José. amigo y modelo de las almas interiores,
protector de las vírgenes y defensor de la inocencia,
-Rogad por la juventud y por todo el pueblo cristiano.
Al fin de cada decena se dice:
Bendita sea la adorable Trinidad, que eligió á San José para jefe de la Santa Familia,
tesorero de sus bienes y dispensador de sus gracias.
Padre Nuestro
Padre Nuestro que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación más libramos del mal.
Amén.
Avemaría
Dios te salve María, llena eres de gracia,
el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Gloria
Gloria al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo,
como era en principio, ahora y por siempre,
por los siglos de los siglos.
V. Rogad por nosotros, oh bienaventurado San José.
R. Para que seamos dignos de las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Oración
¡Oh castísimo Esposo de María, y amable protector mío, Señor San José!
Me gozo al veros tan elevado en el cielo por vuestras heroicas virtudes.
Sed el protector de los padres y esposos, para que vivan en paz,
y eduquen á sus hijos en el temor de Dios.
Dad a los sacerdotes las virtudes que corresponden á su estado,
para tratar dignamente el cuerpo de Jesús sacramentado.
Á los que viven en comunidad,
inspiradles amor á la observancia religiosa.
Á los moribundos asistidlos en aquel trance supremo,
pues tuvisteis la dicha de morir en los brazos de Jesús y de María.
Tended vuestra mano protectora á toda la Iglesia,
pues habéis sido declarado, por el Vicario de Cristo.
Patrono de la Iglesia Universal.
Y como librasteis al Hijo de Dios del furor de Herodes,
librad á la Iglesia, esposa suya, del furor de los impíos,
y alcanzad que se abrevien los días malos, y venga la serenidad y la paz.
Así sea.
Santísimo José, virginal esposo de la Madre de Dios y
fidelísimo protector de todos vuestros devotos:
os suplico me miréis con ojos compasivos
y me recibáis en el número de vuestros fieles esclavos.
Alcanzadme la gracia de que mis acciones,
palabras y pensamientos sean conforme á la voluntad divina.
Yo quiero honraros, serviros y amaros en toda mi vida,
para que, mediante nuestra protección,
consiga una dichosa muerte,
después de la cual goce de vuestra compañía en la gloria.
Amén.
Lo ideal es rezarlo todos los días, porque se reza por el Papa, clero, consagrados (diáconos, ministros, catequistas), Santa Iglesia, juventud y por el pueblo cristiano. Pero al menos una vez por semana, por ejemplo todos los domingos hace mucho bien. Este Rosario no sustituye al Rosario de la Santísima Virgen, porque ella es la que va aplastar la cabeza de la serpiente. El santo Rosario de la Virgen María acumula tesoros para el día del Juicio Final. Este también tiene sus méritos porque nadie que le reza a San José va al infierno.
ResponderEliminarSi tu eres un pecador empedernido y rezas este rosario junto con la coronilla de la misericordia, y estás arrepentido en lo profundo de tu corazón este rosario te liberará de la opresión del demonio y alcanzará la misericordia.
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