domingo, 21 de agosto de 2022

Consagración de sí mismo á San José

 




¡Oh glorioso San José, 
dignísimo esposo de la Madre de Dios,
Padre putativo del verbo encarnado y protector fiel de las 
almas que recurren a Vos!  
 !Oh Incomparable San José
digno entro todos los santos, 
de ser venerado, amado e invocado
por la excelencia de vuestras virtudes,
 la eminencia de vuestra 
gloria y el poder de vuestra intercesión.
Yo, indigno de ser vuestro siervo, 
pero atraído por vuestra bondad,
vengo á consagrarme enteramente y para siempre á Vos,
¡oh mi bondadoso San José!
y me entrego á Vos como á mi padre; os elijo por mi guía, 
para que, á vuestro ejemplo, me hagáis hacer mi vida interior, 
que es la vida propia de un verdadero cristiano.
Me consagro á Vos y os tomo por modelo en el cumplimiento
de todos mis deberes; quiero cumpliros con humildad
y dulzura como Vos.  Os tomo, amable San José,
por mi consejero, mi confidente, y mi protector en todos 
mis trabajos y penas, que soportaré como Vos
con paciencia y resignación.
En todo seré feliz bajo vuestro amparo,
y para merecerlo os consagro mi alma,
mi corazón, mi cuerpo y sus sentidos, y todas mis acciones;
en vuestras manos pongo mis penas y trabajos,
mis gozos y alegrías, todos los momentos de mi vida,
y sobre todo aquel del cual depende mi eternidad.
Recibidme por vuestro siervo, 
!Oh Santo Patriarca!
Aceptadme por esclavo vuestro, 
y ejerced en mi toda vuestra autoridad:
sed la fuerza que sostenga mi flaqueza, 
el consuelo que calme todas mis aflicciones;
sed mi esperanza y mi refugio en todas mis necesidades, 
y mi apoyo en todos los sinsabores de mi vida.
Asistidme, especialmente en la hora de mi muerte, 
y hacedme digno de entrar en la patria de los justos.
Amén.
!Oh Jesús ! dadme al justo José por padre 
como me disteis á María por madre.
Poned en mi corazón la devoción, la confianza, 
el amor de un hijo hacia este santo
Patriarca.
!Oh María! alcanzadme que honre
 y venere á vuestra virginal esposo,
como Vos lo hacíais.  
¡Oh Jesús! ¡Oh María! creo que mi plegaria ha sido oída, 
pues siento que mi devoción, mi confianza y mi amor
hacia San José, que tanto os amó, 
se aumenta en mi corazón.
Haced que, imitando á este excelso Patriarca,
 viva y muera en vuestro amor.
Amén.




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