¡Oh purísimo Corazón de San José, el más puro, el más santo,
el más amante, el más humilde y perfecto de todos los corazones,
después de los de Jesús y María! haz que el mío se inflame y
encienda en tu amor. Yo quiero, oh bienaventurado José,
que vuestro Corazón, después de los de Jesús y María,
sea el objeto de mis respetos, homenajes y alabanzas.
Yo protesto que, después del amor y la gloria de mi Salvador
y su purísima Madre, vuestra gloria y vuestro amor,
¡dulcísimo José mío! Sera el mayor encanto y regalo de mis
pensamientos, la más dulce aspiración de mis deseos, y el
más ansiado fruto de mis acciones. ¿Qué otro corazón deseo
tan ardientemente como el vuestro, que se extendiese y
reinase el amor de Jesús y María? Haced que la llama de este
amor arda en mi corazón, que lo penetre, lo abrase, lo posea y
lo consuma. Alcanzadme la gracia de que en los ardores
de este amor divino exhale mi último suspiro, y que las postreras
palabras que pronuncien mis labios moribundos y balbucientes,
sean los nombres sagrados, los dulces y amables nombres de
Jesús, María y José.
Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.