Para felicitarle en las fiestas de Navidad
y otras de la infancia de Jesús
¡Oh glorioso Patriarca San José!
Sean una y mil veces benditos esos ojos purísimos,
que con tanto deleite se recrearon contemplando el
rostro del Hijo de Dios, hecho hombre por la salvación
de mi alma.
Padre Nuestro
¡Oh glorioso Patriarca San José!
sean una y mil veces benditos esos dichosísimos labios,
que con gozo y amor inexplicable imprimieron
tiernos ósculos (besos) en el Hijo de Dios,
hecho niño por la salvación de mi alma.
Padre Nuestro
¡Oh glorioso Patriarca San José!
sea una y mil veces bendita esa lengua santísima,
que sin cesar alabó y llamó hijo querido al
Hijo de Dios, hecho hombre por la salvación de mi alma.
Padre Nuestro
¡Oh glorioso Patriarca San José!
sean una y mil veces benditos esos dichosísimos brazos,
que llevaron, abrazaron y estrecharon tiernamente al
Hijo de Dios, hecho niño por la salvación de mi alma.
Padre Nuestro
¡Oh glorioso Patriarca San José!
sea una y mil veces benditas esas amorosas manos,
que acariciaron y sirvieron cuidadosamente al
Hijo de Dios, hecho hombre por la salvación de mi alma.
Padre Nuestro
¡Oh glorioso Patriarca San José!
sean una y mil veces benditos esos hombros afortunados,
en donde, apoyando la frente, reposó y durmió dulcemente
el Hijo de Dios, hecho niño por la salvación de mi alma.
Padre Nuestro
¡Oh glorioso Patriarca San José!
sean una y mil veces benditos esos oídos castísimos,
que con tanta frecuencia oyeron el dulce nombre de padre
de la boca del Hijo de Dios, hecho hombre por la salvación de mi alma.
Padrenuestro
Oración
Patriarca felicísimo, José venturoso, abogado fidelísimo de los mortales,
José santo, José justo, José inocente y José gloriosísimo:
¡quién me concediera tener siempre en los labios vuestro santo nombre,
é invocarlo con aquel respeto, con aquel puro amor, con aquella gracia
con que lo invocaba María Santísima, vuestra esposa!
Acordaos, José mío, de aquella prontitud con que acudíais á oir á
vuestra esposa cuando os llamaba, y daos prisa á venir en mi socorro,
y ampararme en la mayor necesidad, en la tremendas angustias de mi muerte:
ahuyentad al demonio, y haced que invocando á Jesús, á María y á Vos,
José mío, alcance mi eterna felicidad.
Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.