domingo, 15 de enero de 2023

PRÁCTICAS EN HONOR DE LA SANTA FAMILIA




 Gloria, alabanza y bendición á la santa é  individua Trinidad, que ha derramado sobre nosotros su misericordia.

 Gloria, alabanza y bendición á Jesús, María y José, por las gracias de que, por su mediación, hemos sido colmados.

Jesús. María y José, humildemente postrados á vuestros pies os suplicamos que aceptéis la ofrenda que os hacemos de nuestro corazón, y nos concedáis la gracia de amaros y serviros siempre.  Amén.

Jesús. María y José, os rogamos, pedimos y clamamos que os dignéis humillar á los enemigos de la Santa Iglesia, convertir á todos los pecadores y aumentar el número de vuestros fieles servidores.  Amén.

Jesús, María y José, velad sobre todos los hijos de la Iglesia, defendedlos durante su vida, y asistidlos en su última agonía, para que todos reunidos en el cielo, os alaben  y bendigan eternamente. Amén.

Se terminará diciendo siete veces, en honor de los siete dolores y gozos de San José, lo que sigue:

Gloria á Jesús, María y José en el cielo y en la tierra, por los siglos de los siglos. Amén.


Oración á la Santa Familia

    Jesús, María y José, familia la más augusta y santa que jamás hubo ni puede haber, objeto de las complacencias del Padre celestial, admiración y gozo de los espíritus bienaventurados: dirigid una mirada de compasión sobre el estado lamentable en que se halla sumida la sociedad: ved que los hombres se han alejado mucho del camino que les habéis trazado con vuestros ejemplos y virtudes; que la fe se debilita y la religión languidece en casi todos los corazones; que son grandes, terribles y amenazadores los progresos que hacen cada día la impiedad y la ignorancia en materia de religión.

    ¡Oh amable familia! compadeceos de nosotros, y no os mostréis insensibles á tanto mal. 

 ¡Oh Jesús! no permitáis que haya sido derramada en balde vuestra sangre preciosa, ni sea profanada indignamente por los mismos por quienes la derramasteis.

¡Oh dulce María! ¡Oh compasivo José! haced que se suspenda el curso de tantas maldades, contened el torrente de tantas inicuas profanaciones y sacrilegios, y no permitáis que Satanás se gloríe y se cebe por más tiempo en la perdición de las almas.

¡Oh Santa Familia! rendid y conquistad todos los corazones; aceptad el mío, que os consagrado o dedico para siempre.  Mi único deseo es que Jesús, María y José sean mi regalo, mi dicha, mi tesoro, mi consuelo y mi felicidad en la vida y en la muerte.  Amén.


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